The Antique Toy Archive

Rocafort, Valencia coleccionismo Galería Navarro

Gaceta de Antiguedades, May 2005

Desde hace un año, aproximadamente, está funcionando en España, Valencia, la Galería Navarro, pionera en nuestro país de este tipo de establecimiento, especializado casi exclusivamente en juguetes antiguos para coleccionistas e inversores, aunque también cuenta con oso tipo de artículos destina dos al mismo público.

La Galería Navarro, además de comprar. vender y exponer al público esta interesante clase de juguetes, aconseja a sus clientes tanto nacionales como internacionales sobre cualquier aspecto de la compraventa y coleccionismo de estos objetos, siempre respaldada por su intachable reputación de honradez y amplísima experiencia de más de treinta años en el mundo del juguete antiguo.

El apasionante mundo del juguete antiguo constituye ahora en España un mercado emergente, aún muy lejos de otros países con gran tradición en este tipo de actividad, como Estados Unidos o Alemania, y acercándose a países como Gran Bretaña, Italia o Grecia. Es un mercado que, a nivel mundial, mueve alrededor de cien millones de euros al año.

En los últimos tiempos, el mercado de juguetes antiguos ha adquirido una nueva dimensión, produciéndose el salto desde el coleccionista privado al mercado empresarial, al ser considerados estos artículos por Compañías y Fundaciones una inversión viable y alternativa a otro tipo de inversiones artísticas; la rápida revalorización de estos objetos ha sobrepasado a otras formas de inversión.

Breve historia del juguete antiguo, Aunque siempre han existido los juguetes a lo largo de la historia humana, fue a partir de la Revolución industrial cuando los juguetes mecánicos adquieren importancia intrínseca. Estos juguetes han tenido dos vidas: en una primera fase, se adquieren para entretener o educar a los niños; si sobreviven a esta difícil etapa, llegan a una segunda fase y se transforman en objetos para ser admirados por las siguientes generaciones.

Fue en la década de 1930 cuando se inició el coleccionismo serio y desde entonces en todo el mundo se han estado conservando esto juguetes clásicos, que son hoy día admirados y apreciados internacionalmente por su valor histórico, cultural y artístico.

El sur de Alemania, Baviera, fue el hogar de los primeros grandes productores de juguetes del mundo, en el amanecer de la Revolución industrial. La primera fábrica de juguetes de hojalata fue la Hess en 1.826, de hojalata fue la Hess en 1.826, seguida de Marklin en 1.859, Bing en 1.865, Gunthermann en 1.877, Lehmann en 1.881 y Carette en 1.886.

Finalizando el siglo XIX, el juguete de hojalata se convirtió en una verdadera maravilla, produciéndose entonces complejos trenes eléctricos y sorprendentes barcos y automóviles. Dotados con ingeniosos artilugios para la dirección, silbatos, cañones y mecanismos varios, estos juguetes se concibieron más para jugar que para ser admirados, y consecuentemente la inmensa mayoría fueron destruidos o dañados por sus muy jóvenes propietarios.

Hoy en día las piezas de esa época que han sobrevivido están altamente cotizadas, y este periodo de producción, hasta la Primera Guerra Mundial es conocido como “La Edad de Oro de los Juguetes”.

En el periodo entre las dos Guamas Mundiales, Alemania se mantuvo como la principal productora de juguetes, pero sufrió la pérdida de algunas de sus fábricas, hecho que aprovecharon un buen número de fabricantes británicos y franceses como Burnett, Wells, Triang, Rossignol, Citroen y Jouets de Paris para incrementar su participación en el mercado.

Después de la Segunda Guerra Mundial, la importancia de Alemania en este sector fue superada por Japón, quien en la década de 1950 se consideró el más importante fabricante de juguetes de hojalata del mundo, aunque su producción está poco documentada. Reproducían generalmente coches basados en modelos americanos, aunque también produjeron una variada selección de juguetes novedosos.

Desde cualquier punto de vista en que nos asomemos al mundo del juguete antiguo, veremos que constituye una actividad, además de rentable, apasionante tanto para el coleccionista como para el inversor.

 

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